Vamos por el buen camino

Hacienda

Todo comenzó en mayo, cuando el Fondo Monetario Internacional recomendó a España que realizase modificaciones en su ley concursal para que las Administraciones Públicas perdieran su estatus privilegiado como acreedores. Más de uno en nuestro país, incluido el Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, se echó las manos a la cabeza. ¿Cómo iba Hacienda a aceptar quitas en los procesos concursales o adherirse a un convenio al igual que el resto de los acreedores? ¿Por qué iba a perder la Administración Pública su estatus privilegiado? ¿Acaso las obligaciones tributarias de los contribuyentes no deben liquidarse íntegramente, ya que de ellas depende la recaudación para el bienestar social de los ciudadanos?¿No estamos mejor ahora que Hacienda sólo acepta quitas en acuerdos singulares y según para qué empresas?

Poco ha durado el culebrón. El pasado 5 de septiembre se aprobó en el Consejo de Ministros, siguiendo las recomendaciones del FMI, la modificación en la ley concursal por la que las Administraciones Públicas se verán sometidas al convenio general (con las quitas y esperas correspondientes) si así lo acuerda el 75% de los acreedores públicos. Al día siguiente se publicó en el BOE. Demasiado laxa desde mi punto de vista, pero vamos por el buen camino. Ha imperado el sentido común.

En España, el 95% de las empresas que se declaran en concurso de acreedores terminan en liquidación, frente al 70% en el resto de Europa. Esta diferencia sólo puede ser por dos motivos. O nuestras empresas son menos viables que las del resto de Europa o nuestras leyes son más duras con las empresas en dificultades. Yo me inclino por la segunda opción.

Debemos ser conscientes del duro camino que tiene que recorrer una mediana empresa, y de lo que debe arriesgar el empresario, para abrirse un hueco en un mercado cada vez más competitivo y global. Debemos tener claro que es necesario apoyarlas, ya que son el motor del empleo, de la economía y de la recaudación pública. Por eso, no debemos hacer desaparecer frívolamente una empresa operativamente rentable y viable sólo por tener un problema de deuda. Porque facilitarles la supervivencia es buena para todos. Mantienen el empleo, ofrecen bienes y servicios nacionales en España y en el resto del mundo y lanzan nuestra economía. Además, sus acreedores concursales cobrarán lo máximo que el negocio genere (frente a lo que generarían los activos en una hipotética liquidación). Y por si fuera poco, no nos olvidemos, los acreedores cobrarán la integridad de los créditos futuros, incluidos los que contribuirán a las arcas públicas durante el tiempo de vida de la empresa. Incuantificable.

Cualquier medida que se tome en esta dirección, bienvenida sea. Vamos por el buen camino.

Pedro Romero

Socio Director en CFG. Pedro es Licenciado en Farmacia por la U.C.M y M.B.A. por el Instituto de Empresa. Ha desempeñado funciones de dirección de expansión internacional y gestionado proyectos en fondos de inversión. En CFG se ha especializado en análisis de proyecciones financieras, planes de negocio y procesos de refinanciación.

3 comments

  1. Roberto Responder

    Muy bien por el comentario sobre la reforma de ley concursar. Breve, preciso y conciso. Muy bien.
    Un pero solamente: en las funciones sociales de la empresa que enumeran se sigue el orden que utilizaría un político empezando por la creación de empleo y luego riqueza etc etc . Yo siempre me he manifestado en el orden natural: la primera función de la empresa es generar beneficio y de ello se desprenden las otras. ¿ Los 14 millones de accionistas de Telefónica han invertido en esta empresa por el dividendo que reparte, el valor de la acción o por el empleo que crea?
    Como yo no soy político no quiero caer en la confusión de cambiar los fines de las cosas.
    Otro día más . Roberto Molero. Advisors Senior.

  2. Ricardo Sánchez Responder

    Enhorabuena por el artículo , que suscribo en su totalidad.
    Para muchos empresarios españoles , entre los que me encuentro ,esta modificación llega muy tarde.
    Espero que se siga en esta dirección , se valore mejor la labor empresarial , y los actuales y futuros empresarios dispongan de legislaciones y ayudas más acordes con la realidad del mercado español , aún en el caso de no ser una ” gran ó singular empresa”.
    23-09-2014. Ricardo Sánchez Lastra.

    • Adrian Responder

      Cuando la cosa este1 cuesta arrbia debie9ramos ser especialmente cuidadosos en la imagen que de nuestra actividad proyectamos. Esto deceda hace poco un editorial de Visual. Recomiendo otro todaveda me1s reciente, de su faltimo nfamero, en el que se habla sobre el panorama real (bastante negro, no hace falta decirlo) al que se enfrenta el disef1o gre1fico en Espaf1a, a af1os luz de cualquier oro o plata que le pueda llover encima. Para ti, Diego, la noticia publicable en tu blog es que al amarillismo de La Verdad y su tratamiento de la noticia del terremoto de Lorca le han dado una medalla, que la comificacif3n de uno de los sucesos me1s importantes de la historia reciente de Espaf1a tiene otra o que, a tus amigos de Publico, les volvieron a dar me1s oro. Lamento que sea esa la imagen que quieras dar de ti mismo y del disef1o gre1fico en Espaf1a cuando muchos otros mientras tanto, por debajo y por encima de ti, o bien se mueren-de-hambre (parafraseando a Juan Ramf3n Jime9nez, la inmensa minoreda de ellos) o se dedican a trabajar a secas, eso que antes se llamaba, crear. Todos ellos raramente aparecen en tu blog o no lo hacen tan a bombo y platillo como lo hacen las medallas pero tambie9n existen.

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